Honduras a la deriva

A siete meses de tomar el poder, los presidentes del ejecutivo y judicial siguen buscando el reconocimiento internacional e incluso la aceptación del mismo pueblo que gobiernan. Mientras Porfirio Lobo Sosa, superior del poder ejecutivo, busca el reconocimiento de diferentes países, Juan Orlando Hernández  se encuentra recorriendo el territorio nacional socializando leyes.

                Ambos  fueron electos durante un régimen de-facto, dirigido por Roberto MIcheletti, lo que  causo que las elecciones del 2009 no tuvieran el reconocimiento internacional e incluso la aceptación de una gran porción de la población hondureña. Es por esto que el actual gobierno ha desperdiciado más de 150 días en algo que la mayoría de los países ya tiene: una participación en los órganos internacionales.

                Mientras el pueblo sigue hundido en los mismos problemas de siempre,  Lobo pasa una gran parte de su tiempo fuera del país, dejando un puesto vacio en la silla del presidente. El presidente del ejecutivo, lastimosamente, no parece tomar en cuenta los problemas que ocupan con urgencia un líder para solventarlas.

                Pasan los días y ni siquiera el salario mínimo se ha definido, responsabilidad que, por ley, recae sobre el poder ejecutivo. Mientras Lobo le da la una sonrisa a la comunidad internacional para conseguir su reconocimiento, el pueblo hondureño se tiene que conformar con la espalda que les da su gobernante.

                Al igual que su semejante Juan Orlando Hernández se encuentra en una campaña para obtener aceptación interna de los hondureños. Las leyes que promueve, como la ley rural del trabajo, parece ser  un esfuerzo para mejorar la calidad de vida de las personas, pero muchos dudan que este sea el propósito verdadero de Hernández.

                Todas estas leyes, y promoción de ellas a través de viajes del presidente del legislativo parecen ser una campaña presidencial para poder ser el sucesor de Lobo. La historia de un director parlamentario que quiere ser el máximo líder de la republica se ha repetido tantas veces que ya ni sorprende a la población. ¿Sera este el propósito de Hernández? Solo el tiempo lo dirá.

                Han pasado meses y Honduras no parece estar mejorando. Las campañas externas e internas de los presidentes de los poderes parecen ir cuesta arriba. Sin reconocimiento internacional y sin la aceptación de la población, este gobierno, irónicamente, no parece estar gobernando. Honduras sigue a la deriva.

~ por nuevageneracionhn en julio 22, 2010.

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