EL fútbol: Negocio del nuevo milenio

Por: Moisés Orellana

Era la una de la tarde de un miércoles. El primer tiempo había finalizado y los jugadores, y espectadores, tomaban un receso. Por las calles de Honduras se podía transitar como si fuera domingo. Los restaurantes se encontraban llenos mientras que los puestos de trabajo, públicos y privados, estaban vacíos.

Y es que este es el fenómeno de la Selección Nacional de Fútbol que, con grandes deficiencias, logró clasificar a la copa mundial de la FIFA el año pasado, y para los dueños de restaurantes y empresas “promotoras” del deporte, vino a ofrecer una oportunidad para seguirse lucrando a costillas de las personas que comen, beben y hasta sueñan balompié.

El fútbol, así como el deporte en general, se ha convertido en un negocio donde se juegan grandes intereses. Compañías internacionales como la Coca-Cola, Pepsi, Adiddas, Nike y otras, así como televisoras, han hecho que los valores originales del deporte, nacido en Grecia, sean sustituidos por el mercantilismo. 

Un negocio redondo

La pelota comenzó a rodar por indicaciones del árbitro y el partido se reanudó y, con ello, también la venta de bebidas alcohólicas porque en Honduras disfrutar de un partido del llamado “deporte rey” es sinónimo de embriagarse para que la victoria o derrota, siendo más común la segunda, sepa mejor.

Esto ha sido muy bien aprovechado por los mercadólogos. En la publicidad, hacen ver que tomar durante un partido de fútbol es normal y es imperdonable no hacerlo aunque al final haya lamentables consecuencias. No son raras las ocasiones en que un aficionado, por estar alcoholizado, haga disparos al aire y estos vayan a quitarle la vida a un inocente. Sin embargo la marca debe crecer y ganar más.

Pero no solo es con las bebidas, también las comidas son un mero negocio. Por la condición de tercer mundista de nuestro país, el ir a comer a un establecimiento de comida al estilo americano nos hace sentir superiores y por lo tanto un partido “tan importante”, como lo es cualquiera de la selección nacional, es inconcebible no verlo en uno de estos lugares.

Matan a dos pájaros de un solo tiro

Dentro de estos locales, también se venden bebidas alcohólicas. Generalmente hay arreglos entre los dueños de las dos empresas para comercializar y enfocarse en una bebida e particular, hacen promociones y propaganda para que el público la adquiera más rápido que las demás.

Entonces el beneficio es mutuo. El partido avanza y los hondureños siguen embriagándose, no solo con alcohol, sino también con la publicidad y opiniones de los comentaristas que ni pueden emplear bien el idioma.

Pero todo el juego mercantilista no acaba después de los 90 minutos de partido. Al final, el fútbol ha penetrado en las mentes de los aficionados y tienen dos opciones: ganar o perder. Si es la primera, en los monitores de los establecimientos comienza a aparecer la publicidad de las tiendas que comercializan artículos deportivos.

El espectador, al estar embriagado, puede levantarse e ir a gastar su dinero en cosas completamente innecesarias, como una camiseta de un equipo, cuando tal vez tiene obligaciones de manutención en su hogar             que luego no podrá cumplir.

Si pierde, entonces comienza la publicidad de bebidas alcohólicas para “pasar la derrota”, repitiéndose el mismo comportamiento de consumismo. Vemos que estamos acorralados.

Un arma de doble filo.

El reloj marca las dos y los puestos de trabajo siguen vacíos. Para el hondureño, el fútbol será la cena de hoy y el desayuno de mañana. No habrá nada más que fútbol en su mente, aunque ese día en Honduras se comentan los actos más graves de corrupción, no se dará cuenta de la realidad a causa del bendito fútbol.

Esta es un arma que utilizan los gobernantes. Se han dado cuenta que la opinión pública desaparece cuando hay un partido de fútbol. Entonces ese día hasta feriado nacional decretan seguramente para tener las instituciones libres y cometer lo único que saben hacer bien: la corrupción.

Por eso el gobierno apoya al 100 por ciento al fútbol. Es más barato mantenerlo y practicarlo que otros deportes y my efectivo al momento de dormir las mentes de la gente. ¿No será corrupción eso también? Pero seguimos dormidos sin mirar más allá de nuestra nariz.

Esta situación continuará durante mucho tiempo más mientras la gente no despierte. El proyecto gol y el Estadio Olímpico de San Pedro Sula son dos ejemplos claros de lo que el fútbol representa para las autoridades de nuestro país. De usted depende si despierta y para el balón, o continúa dormido y permite que le anoten un gol. •

~ por nuevageneracionhn en marzo 23, 2010.

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