Con la crisis política,  económica y social que vive Honduras actualmente, todo se torna más difícil; hay que trabajar más para ganar más y así poder sobrevivir.

 

El reloj marca las 5 de la mañana, hora perfecta para levantarse y comenzar un día más de trabajo para ayudar a los demás. Es un domingo soleado y la mañana es muy fresca, el deseo que hay en nuestro corazón de ayudar a los niños, esta latente y  cinco  jóvenes hemos decidido instalarnos a las afueras de la catedral donde suponemos asisten personas que pueden ayudarnos a colaborar para nuestro centro de niños abandonados: “Orfanato las Mercedes”  confiamos en Dios que todo nos saldrá bien.

 Hemos llegado a la catedral identificadas con nuestro respectivo carnet, camiseta blanca y tenis,  en el momento que el reloj marca las ocho de la mañana y mientras ordenábamos las cosas que pondríamos a la venta, se acerco a nosotras una anciana y nos pregunto:

-¿tienen autorización del sacerdote para estar aquí?

– si ya hablamos con Luis el sacristán,  contesto una de las compañeras

-pero la autorización debe ser del sacerdote, no de Luis, replico la anciana

– esta bien la próxima vez que vengamos le diremos al sacerdote, gracias muy amable contesto otra de las compañeras.

 

Así nuestra misión de vender las cosas que llevábamos (aritos, pulseras, colas y ganchitos) había comenzado: cada una de nosotras se encargaba de ofrecer los productos a diferentes personas, mientras dentro de la catedral se celebraba la santa eucaristía,  la gente pasaba, miraba hacia dentro, se percinaba y seguía caminando,  las campanas de la iglesia sonaban anunciando la muerte y la resurrección de Jesús a través de la consagración del pan y el vino.

Eran muchas las personas que cruzaban la tercera avenida: entre carros, vendedores y una calor que se hacia sentir fuerte a eso de las nueve de la mañana. Me acerque a una señora muy bien vestida, con su chaqueta de tela fina, su pelo rubio, lentes oscuros, bolso muy grande y zapatos de charol y le pregunte: buenos días ¿desearía usted colaborar con el orfanato adquiriendo uno de estos productos? Le pregunte mostrándole las colas, las pulseras y los ganchos.

No uso mucho ese tipo de cosas pero si me gustaría ayudar al orfanato, saco de su bolso 20 lempiras y me los dio con una sonrisa muy agradable la señora se alejo y abordo su carro, solo me quedo decirle Dios le bendiga! El tiempo transcurría y nuestro objetivo se cumplía la mayoría de las personas especialmente las mujeres con sus hijos escuchaban y colaboraban con nuestra amada institución; sin embargo nos pudimos dar cuenta que las personas apoyan mas una obra benéfica cuando reciben algo a cambio, y es que la inseguridad es evidente en cada una de las personas ya que dudan si la ayuda realmente para el orfanato a pesar que íbamos bien identificadas, pero es comprensible que las personas tengan esta actitud ya que ha habido quienes se las han querido pasar de listos utilizando el nombre de las instituciones para pedir dinero…mientras discutíamos todo esto entre las cinco voluntarias que nos encontrábamos en el lugar, se nos acerco un hombre borracho el cual sembró el pánico en cada una y decidimos retirarnos del lugar  con lo que ya habíamos recogido con un pesado sol y el reloj que marcaba las 10:30am.

Nuestro corazón quedo satisfecho al darse cuenta que podemos amar y ayudar a nuestro prójimo por que, lo mejor es dar que recibir que lastima que la mayoría de la sociedad no lo vea de esa forma.

por: Ana Carranza

~ por nuevageneracionhn en noviembre 26, 2009.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

 
A %d blogueros les gusta esto: