¡UNA AVENTURA DE PELICULA!

Portada del Libro Todo era falso y de un riesgo mortal… el pasaporte, la apariencia, hasta la esposa. Entrarían a Chile nadando en un mar de incertidumbre clandestina. Dentro de si mismo lo único auténtico: el fuego de la determinación que ni el exilio ni la dictadura lograron intimidar. ¡Que comience la aventura de Miguel Littin!

Como la más excéntrica novela de espionaje, este libro de Gabriel García Márquez, escrito bajo el tono periodístico y la estructura de un reportaje, llega a las librerías en 1987, colmado de adrenalina y abordando en detalle todas las etapas de este insólito viaje del cineasta chileno con un solo propósito: desenmascarar la realidad de su país luego de 12 años de dictadura en un documental sin precedentes.

He aquí la historia de una historia, contada en primera persona, con el característico estilo de García Márquez, y las vivencias de Littin, que quitan el aliento al mayor de los temerarios. Lleva una década desterrado de su país, luego del golpe de estado del 11 de septiembre de 1987 que asesinó a Salvador Allende, de cuyo gobierno Littin fue partidario, activista y gerente de Chile Films.

Cuando finalmente aparece una luz de esperanza, su nombre no figura en la lista de los “afortunados”. Es parte de los 5 mil chilenos sin permiso de regresar. Las ideas de revelar las atrocidades de la dictadura son cada vez más inquietantes, pero no se concreta hasta que la entrada en secreto se vuelve la única alternativa.

Es un recorrido casi increíble, con tantos percances y peripecias que aceleran el corazón en cada página. De pronto el lector se encuentra en chile, detrás de la máscara uruguaya viviendo los momentos mas dignos e intensos de un cineasta valiente, impetuoso y lleno de ideas, visiones y recuerdos adormecidos, que despiertan súbitos alentados por los olores, sabores y visiones de los lugares en que despojaron a Chile de su libertad

Burlando los riesgos del poder militar y desafiando su propia suerte, es abrumado por la aparente paz y esplendor en la primera impresión de las urbes a su llegada. Pero la represión esta latente, hasta en el intenso silencio de la queda, en sus gritos mudos, que se esconden bajo la noche de prohibición. El llamado “milagro militar” es solo una fachada.

El exilio no es solo para Littin, encuentra en su paso por los lugares más ínfimos de su tierra arrebatada, otros tipos de exilio, y que él en esas seis semanas también lo fue. A los exiliados dentro de si mismos, pues les fueron quitados de las manos, los sueños y anhelos de progreso, que la dictadura se tomó a punta de armas. Les fue quitada la libertad, les fue quitado su país.

Encontró a Chile triste y desolada, como quien llora al esposo muerto, refugiada en el recuerdo de Allende y para colmo sin permiso de mostrar la rabio y luto al mundo entero. Debían hacer muecas de felicidad. En ello esta latente el mensaje: ni el tiempo borra la injusticia, ni las balas detienen la voluntad de los valientes.

La resistencia trabaja incansable, moviéndose como la mas sigilosa de las criaturas, entre lo incierto del ambiente y aun con el riesgo mortal de la policía secreta. La presencia de los “carabineros” al acecho, como tiburones listos para reprimir cualquier intento de protesta. Unos de uniforme, otros de civil.

Los tiempos extintos de democracia no se olvidan. Mas aun se renuevan en las mentes jóvenes y aguerridas, que habiendo vivido el golpe en su niñez, surgen como los líderes y dirigentes de la resistencia. En ellos sigue viva la esperanza, inculcada por las generaciones pasadas. Y así debe ser, pues no hay forma mas infalible para que sigan surgiendo aquellos que se atreven a luchar contra los autores de infinitas torturas, muertes y desaparecidos.

La lucha de los chilenos tuvo éxito, y el régimen terminó con un democrático plebiscito que sacó a Pinochet del poder; pero aun en estos tiempos, siguen surgiendo nuevas formas de autoritarismo y no son pocos los que ven en Honduras un nuevo Pinochet. René del grupo Calle 13, un artista internacional lo dijo muy original, escrito en su camisa durante los premios Mtv en México.  Lo que vivió Littin es una prueba irrefutable que sigue vigente aun hoy, y que ojalá resuene su eco en los oídos de hondureños diligentes.

No importa cuantas veces callen a los que dicen la verdad. No importa cuantos intentos de disfrazar los estragos de una dictadura despreciable, mientras el pueblo mantenga viva la convicción, el anhelo y la voluntad, seguirán surgiendo héroes anónimos y clandestinos como hormigas esforzadas y fuertes en su unidad.

Que se corra la voz por toda Honduras: no es imposible derrumbar las fortalezas de represión. Una sociedad unida, esforzada, organizada y consiente de sus derechos y poder como agentes de cambio, serán el antídoto infalible para lograr que la justicia sea de todos y para todos bajo una sola voz, la voz de la verdadera  democracia.

~ por nuevageneracionhn en noviembre 24, 2009.

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